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viernes, 8 de julio de 2011

Drácula: La sombra


Mientras el tiempo pasa
en la celda de la rutina diaria,
parece desvanecerse
cuando ando por la montaña.

Mientras el vampiro sale
cuando se pone el sol
de la presencia espontánea,
se esconde cuando
aparece la montaña.

Y ahora descubro que
este temible monstruo
no es más que la sombra
de la mente despierta.

Siempre se esconde en
el castillo del pasado
y del futuro, pero nunca
ha existido en el
AHORA.

El oscuro valle de la ignorancia
es su feudo, reinando sobre
los súbditos del apego
con un sólo mordisco.

Pensamientos, sentimientos y
acciones son sus servidores
y proveedores de alimento,
sin siquiera sospecharlo.

Viejo conde,
hallé tu escondrijo,
en lo más alto del
Mulleres.

Creías estar a salvo,
pero ahora,
tras escalar las almenas
del temor,
sé que eres sólo
una antigua máscara.

Te invito a que tomes
parte en el festín:
clava tus afilados
colmillos en este montón
de impermanentes agregados.



miércoles, 22 de junio de 2011

Mulleres: Chod

He tenido que subir a tres mil metros,
para afrontar mis miedos mas profundos.

He tenido que cruzar el nevero del infierno helado,
para poder enfrentarme al demonio del apego al ego.

He tenido que trepar por el collado de mulleres,
y dejar la carga de la mochila de los agregados.

He subido por la cornisa del recto esfuerzo,
para poder ser purificado por el viento del no-ego.

He llegado a la cumbre,
y he podido saborear tu aroma sin forma.

Luego, vuelta al valle,
la parte mas difícil.

Con esta ascensión he invocado
a los demonios mas temibles.

Y ahora os espero,
para ofreceros mi cuerpo ilusorio.

Venid todos, sin miedo,
y tomad lo que os pertenece.

Llegó la hora de saldar viejas cuentas,
de pagar viejas deudas casi olvidadas.

Llegó la hora del corte esencial,
del chod primordial.

Venid todos, demonios ocultos,
gozad del festín sin forma.

Aflorad todos, viejos temores,
salid a la luz de la presencia.

En realidad no encontrareis a nadie,
solo un monton sin dueño.





PHET

jueves, 16 de junio de 2011

Mulleres: cuarto



Los miedos van dando paso al gozo,
mientras la nueva aventura
se va acercando.

El hábito de andar solo no impide
gozar de la compañia espontánea,
sino que la revaloriza.

Depender de otros para gozar de
la montaña no es bueno,
como tampoco lo es rechazarlos.

Gracias a vosotros seis pude ver
mis propios reflejos,
mis temores y mis virtudes.

Ahora el tuc de Mulleres me espera,
y solo voy, como siempre,
aunque otro espíritu me anima.

No sé lo que sucedió en el Mont-Roig,
pero algo profundo cambió,
que la visión transmutó.

Son esos acontecimientos especiales,
que marcan para siempre:
paz y gozo.

Confianza en los compañeros;
confianza en uno mismo:
una sola mente.

Me llamaste, y vine.
¿o a lo mejor fui yo
el que te llamó?

Justo en la boca del túnel,
empecé a oir tu voz,
delicada y sincera.

Mulleres, Mulleres;
nunca hubo nadie
que fuera a por ti.



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