
Entre el revoltijo de ideas provenientes de lecturas,
a veces aparecen destellos de experiencias propias,
como pepitas de oro entre el lodo de la criba.
A base de leer, memorizar y analizar el sistema
mahamudra durante años, podemos cometer el
error de pensar que por conocerlo a nivel intelectual
y ser capaces de expresarnos con soltura utilizando
el argot que le es propio, somos expertos.
Sería como si por haber leido muchos libros
de aventuras nos consideraramos unos aventureros.
Ser capaces de definir con gran detalle los diversos
niveles de shiné no implica ni mucho menos que
los hayamos experimentado, ya que la información
se encuentra disponible y al alcance de todos.
Lo que nos convierte en practicantes es precisamente
la PRACTICA, es decir, la aplicación de las diversas
técnicas.
La práctica tiene como FRUTO la EXPERIENCIA,
que siempre es personal e intransferible, y
si estas experiencias se sazonan con el
DESAPEGO, entonces, y sólo entonces,
apareceran los LOGROS.
Mientras la práctica brille por su ausencia,
y el apego lo embadurne todo,
seguiremos dando vueltas en
la rueda de la confusión.
Mejor dar unos pocos pasos con
nuestros propios pies, que engañarnos
pensando que apropiandonos de los
pasos que otros han dado nos
convierte en grandes caminantes.
Y solemos hacer lo segundo,
pensando que estamos capacitados
para llevar a la práctica enseñanzas
avanzadas cuando en realidad aún
no hemos dado siquiera el primer
paso en la via.
De ahí que en el pasado la mayoría
de las enseñanzas avanzadas se
mantuvieran en secreto y sólo
fueran reveladas a los
PRACTICANTES GENUINOS,
los únicos capaces de
sacar provecho de ellas
llevandolas a la práctica.
Hoy, pese a las apariencias,
si no damos el primer paso,
el de las prácticas PRELIMINARES,
de nada nos va a servir
conocer intelectualmente
miles de prácticas avanzadas.
Seremos tan estúpidos como
un aprendiz de piloto que
se sentara en un sillón y
se creyera que por
poseer un manual de
vuelo y soñar que está volando
en un boeing ya es un gran piloto.
La realidad es que sería mucho
mejor para él que buscara un
instructor cualificado y que
aprendiera a manejar un
ultraligero o un parapente,
para así irse familiarizando
con el elemento aire
y poder poco a poco ir ganando
altura de forma segura,
ganando experiencia,
y siendo capaz de llevar
de paseo a otros
potenciales pilotos.
Pero a todos nos gusta pensar
que ya estamos preparados
para el boeing y que el
ultraligero es poca cosa
para nosotros.
Así nos va.




