
Ruge el jaguar,y muestra sus colmillos.
Finge que no sabe morder,
pero su aliento huele a sangre.
Acecha en la jungla virtual,
y salta sobre sus presas.
Su intrepidez le ciega,
pero aun conserva el olfato.
Se cruzó con uno de su especie,
que ya perdió los colmillos.
El jaguar de Iquitos rugió,
y al jaguar de Chavín encontró.
Hijos de una misma madre,
padres de un mismo hijo.
La piramide los parió,
y en su seno los cobijó.
La cacería empezó,
y el tiempo se desvaneció.
El clan del Jaguar renace,
como el Fenix de sus cenizas.
Hermanos de sangre,
brothers in arms.
PHET



