viernes, 23 de octubre de 2026

La naturaleza de la ira




 De todas las emociones, la que a mi parecer  resulta más difícil de integrar es la ira.

Todos tenemos unos rasgos personales característicos, y uno de los que definen al ego con el que la mente se suele identificar de vez en cuando, o se solía identificar con una frecuencia más elevada que actualmente, es de naturaleza airada. Bien es cierto que la mecha parece ser mas larga de lo que era antes, debido posiblemente al desarrollo mas o menos progresivo de la PACIENCIA.

Si las circunstancias y condiciones favorecen el surgimiento de interacciones tensas, el Ego que se ha alimentado desde tiempos inmemoriales de esta Potente emoción busca la manera de que surja de nuevo, para de esta manera poder alimentarse de esta energía cual vampiro que chupa la sangre de su hipnotizada víctima.

Hasta que la mente no es capaz de desidentificarse del Ego, y en concreto de su faceta airada o guerrera, la energia que se comparte en las interacciones con otros seres se pierde en buena medida en reforzar y alimentar a este personaje fantasmagórico, impidiendo que esta energia fluya sin fricción, sin disipación, y contribuya al desarrollo de facultades de la mente que para surgir necesitan el alto voltaje y alta intensidad de esta potente emoción: el ego actúa como una resistencia, y dado un voltaje determinado, la intensidad de la corriente es inversamente proporcional a la resistencia, por lo que la primera disminuye si la resistencia aumenta.

En el momento en que la mente deja atrás el apego al Ego, durante espacios de tiempo que pueden tener una duración variable, segun el nivel que hayamos alcanzado, si se mira directamente la Ira se puede descubrir su naturaleza, y su potente energia es integrada de forma plena, permitiendo que esta realice una cantidad de trabajo mucho mayor que cuando existe el filtro o resistencia del ego.

Alto voltaje y alta intensidad significan alto riesgo, por lo que la manipulación de este tipo concreto de corriente de energía requiere de una atención y cuidado máximos, so pena de que la mente se vea desbordada y arrastrada a estados mentales de desequilibrio que pueden llevar a acciones con consecuencias altamente negativas para todos.

El uso inadecuado de la Ira por parte de la mente es ciertamente peligroso, por lo que en las fases iniciales del camino se suele recomendar aplicar el antídoto de la Paciencia.

En el vajrayana , en prácticas como en el yoga de ciertas deidades airadas, se busca transmutarla en Ira Vajra, es decir, en un aspecto de sabiduría compasiva, que en realidad es su verdadera naturaleza.

En el mahamudra y el dzogchen en concreto, simplemente se la mira directamente cuando surge, y se descubre su naturaleza autoliberada si se tiene suficiente capacidad y si no, se la continua observando hasta que se descubre su naturaleza y entonces se autolibera.

Tanto en el yoga de la deidad como en el mahamudra y el dzogchen, la mente funciona desde el no ego, con la visión directa de la naturaleza de la mente, que es vacuidad y luminosidad, o vacuidad y gozo.

Parece ser que la práctica de vajrakilaya ahora ya ha entrado en un nivel relativamente más profundo y está dando sus frutos, eliminando obstáculos profundamente arraigados.

Gracias Sakya Trizin, Gracias Garchen rimpoche, por plantar las semillas en esta mente.

Puedan todos los seres descubrir su verdadera naturaleza, y ser capaces de integrar esta poderosa y peligrosa emoción.


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