jueves, 27 de enero de 2011

Vacuidad y vacío


Curiosa sensación de irrealidad:
todo parece una ilusión,
un sueño, una fantasía.

Hace unos años me gustaba ir
a un despeñadero y sentarme a
"meditar" justo en el borde.

Desde allí podía divisar a lo lejos
las casas de un pueblo cercano a
donde vivo y los coches circulando
por la autovía.

Me imaginaba lo que estarían haciendo
los inquilinos de cada casa, sus pensamientos,
preocupaciones, deseos.

Así mismo observaba a los pequeños coches
y sabía que en su interior había seres como yo,
yendo de un sitio a otro, con la música puesta
o charlando distraidamente.

Y yo lo obsevaba todo desde mi mirador privilegiado,
justo al borde del precipicio, a un paso del vacío,
y sabía que cuando entraba de nuevo en mi coche
era uno más de los iban y venían, inmerso en
mi propio mundo, buscando mi casita donde
me sentía relativamente seguro en la rutina
del día a día, con las preocupaciones cotidianas,
como las goteras en el supermercado, y las
distracciones habituales como la televisión.

Por unos momentos salía de mi pequeño
mundo y me daba cuenta de la irrealidad
de la vida que llevamos, inmersos en
un mundo de preocupaciones que en
su inmensa mayoría no tienen ningun
sentido cuando son observadas con
una perspectiva más amplia.

El hecho de estar al borde del precipicio
me ayudaba a estar más atento,
ya que un movimiento en falso
podía tener consecuencias fatales.

Y en esos momentos de observación clara,
venían a mi mente esos otros momentos de
mi vida en que no había una rutina tan sólida,
y la sóla preocupación era decidir a dónde ir,
en un viaje abierto y sin objetivo concreto.

Ahora estoy experimentando esa misma
sensación de irrealidad, con la diferencia
aparente de que estoy dentro de la cajita
pequeña de "mi" casa y no en el despeñadero.

¿Será que en realidad me he dado
cuenta de que siempre tenemos
un pie colgando en el vacío,
de que la muerte siempre nos
acompaña como la sombra al cuerpo?

Ojalá esta sensación pueda servirme
de estímulo para practicar con más
ahínco, sin perder el precioso tiempo
en actividades sin sentido.

domingo, 23 de enero de 2011

Monturull: Primer Solo invernal


Hoy he tenido la suerte de poder culminar mi
primera ascensión invernal en solitario.

Ha sido el Monturull, hermano mayor del Perafita,
al cual subí la semana pasada acompañado de
Josep María, un montañero leridano con el
que me encontré por causalidad, y que hizo de
padrino en mi bautizo al alpinismo.

Hoy he hecho la aproximación acompañado de
Jon y Tatiana, vasco y eslovaca con los que
he coincidido en el párking. Luego hemos
intercambiado números de teléfono y ellos
se han dirigido hacia el Pic de la Colilla, a
la derecha del Perafita, mientras que yo
he tomado la ruta de la izquierda, hacia
el Monturull.

Pese a subir solo, de alguna forma me sentía
acompañado, ya que yo les veía a ellos a lo lejos,
y al llegar a la cumbre les he llamado, coincidiendo
que estaban ellos en su cima, y me han dicho
que me veían con los prismáticos.


Día frío pero claro, sin nube alguna,
y sólo nosotros tres en esta vasta
montaña nevada.

La ascensión de hoy ha sido un poco más
compleja que la de la semana pasada,
que comparada con la de hoy fue un
verdadero paseo sin ninguna dificultad
técnica y un factor de riesgo mucho más
bajo que el de hoy.


Las sensaciones experimentadas, únicas,
y aún ahora parece que estoy flotando en
una nube de autosatisfacción por haber
logrado culminar con éxito la ascensión.

Es mi ego montañero, orgulloso de su
hazaña, apegandose a la experiencia
de culminación.

Sensación muy parecida a la que mi
ego espiritual vivió hace unos años,
cuando se apegó a una serie de experiencias
que surgieron espontáneamente.

¡Qué bella es la montaña de la mente!




sábado, 22 de enero de 2011

Tilopa y las entrañas del pez


Observando al observador,
como viéndose uno mismo en el espejo.

Centrando la atención en el meditador,
este mago creador de ilusión.

Mirando, intentando ver
lo que no puede ser visto.

Curioso ejercicio, como
intentar agarrar un resbaladizo pez.

Y una vez agarrado el pez,
comerse sus entrañas.

Parece que el abuelo Tilopa
sabía como hacerlo.

Lo que no puede ser visto,
puede ser degustado.

UN SABOR

jueves, 20 de enero de 2011

Libertad: Recta Visión


Hubo una vez, largo tiempo atrás,
que el mundo entero quería cambiar.

Ahora dejo al mundo girar,
y me dedico a la percepción cambiar.

He comprendido que sólo mi propio mundo
es factible modificar.

Durante la semana, en la cárcel de la rutina estoy,
y el domingo se me concede un breve permiso.

Antes creía ser libre,
ahora sé que soy un prisionero.

Prisionero de mi propia ignorancia,
viviendo en la sombra del ser.

Pese a los múltiples viajes,
nunca dejé los grilletes.

Probé todo tipo de sucedáneos,
pero nunca el verdadero sabor.

Practiqué numerosas actividades,
pero sin la recta motivación.

Ahora subo montañas,
limando mis propias cadenas.

Cada esforzada ascensión,
me acerca un poco más,
a la preciosa

LIBERTAD

que concede la

RECTA VISION



lunes, 17 de enero de 2011

Belleza: Maestro y Montaña

Buscando la escasa nieve,
del plan inicial me he desviado.

Pensaba que la Tossa Plana sería
la primera ascensión con crampones,
pero al final fuiste tu, Perafita,
con los estanys de la Pera a tus pies,
y el Monturull como hermano.

De Lles me he marchado,
y el compañero ha aparecido
cuando a Aransa he llegado.

Parece que tengo suerte,
o a lo mejor el maestro vela por mi,
ya que en los momentos delicados,
el compañero experimentado siempre ha llegado.

Hoy he dado un nuevo paso,
ganando un poco más de experiencia
en el noble arte de andar sobre terreno resbaladizo.

Una aproximación de dos horas,
y un ascenso de otras dos,
con una vuelta de tres.

Gracias montaña,
por permitirme apreciar brevemente
la belleza de la propia mente.

Gracias maestro.



domingo, 9 de enero de 2011

Mirando: Mente en movimiento


Ser capaz de mantener la atención en lo que sucede
en la mente AHORA mismo es todo un reto.

Muchas veces la mente no está satisfecha con
lo que el cuerpo está haciendo ahora, ya que no proporciona
SENSACIONES agradables, y no pudiendo cambiar las
circunstancias externas se dedica a proyectar
RECUERDOS y DESEOS, es decir, crear un
PASADO y un FUTURO inexistentes y recrearse
en ellos, DISTRAYENDOSE del único momento
real, el AHORA.

La práctica de observar la mente sin dejarse arrastrar
por todo lo que en ella aparece es la base para poder
aplicar técnicas más complejas.

Se trata simplemente de ENFOCAR la atención en
la mente misma, y OBSERVAR su contenido y
su movimiento, sin pretender eliminarlo ni
modificarlo.

Si la mente está en calma, la dejamos en calma,
y si aparecen pensamientos o emociones,
simplemente los dejamos pasar.

Una vez que le encontremos el truquillo, veremos que
podemos practicar en cualquier circunstancia,
sin ir a ningún sitio ni hacer nada especial que
no sea lo que estemos haciendo en este momento.

El objeto de observación es la mente misma,
y ella siempre está con nosotros.

El pasado y el futuro son creaciones de
la mente confusa que es incapaz de
ver mas allá de la superficie del momento presente,
que oculta al eterno AHORA,
verdadera naturaleza de la mente.

jueves, 6 de enero de 2011

Mojones, crampones y cursillos



Poner las piedras de los mojones
que jalonan el sendero supone un esfuerzo
extra, pero gracias a ellas el sendero se hace
más claro para todos.

Cada piedra tiene su historia, y está relacionada
con el montañero que la puso en el hito.

La piedra no está separada de la montaña,
ya que es un fragmento de ella, pero al
formar parte de un mojón cobra un
sentido especial: forma parte de
los mojones que señalan un sendero
concreto dentro de la misma montaña.

El mahamudra de Marpa no es otra cosa
que el conjunto de experiencias de un
practicante de mahamudra llamado marpa,
que intenta llevar al camino todas las
circunstancias en las que se ve inmerso.

A veces el sendero del Mahamudra,
que es el sendero que transitan los
practicantes pasados y presentes
de este peculiar sistema, se ve con
claridad, pudiendo apreciarse los
mojones que han ido dejando los
que han pasado antes, cada uno
aportando su piedra.

Hay momentos en que las condiciones
climatológicas de la mente no son
favorables, y la visibilidad es limitada.

En esos momentos podemos apartarnos
del sendero y perdernos o incluso
resultar heridos.

Es en esos momentos cuando la experiencia
de cada practicante es determinante, y
es para minimizar riesgos que buscamos la
ayuda de otros practicantes más
avezados.

La práctica del mahamudra es similar al
montañismo en muchos aspectos.
Podemos ir solos a la montaña,
pero debemos ser muy conscientes de
los peligros que nos aguardan.

La montaña invernal, al igual que
determinados niveles de práctica,
debe ser abordada con mucha
prudencia.

Las experiencias que surgen a
medida que vamos transitando el
sendero pueden desequilibrarnos
y hacernos caer.

Llevar crampones y piolet de poco
sirve si no sabemos utilizarlos adecuadamente
dentro del sendero.

Son instrumentos que usados apropiadamente
nos permitiran acceder a determinadas experiencias
inaccesibles sin ellos.

De igual forma, la capacidad de estar atentos
y vigilantes nos permitirá acceder a diversos
niveles de concentración, pero sin ir acompañados
de una visión penetrante nos puede apartar
del sendero y poner en riesgo nuestra
integridad mental.

En la montaña nadie nos va a impedir que
intentemos ascender a una cumbre pese a
no estar preparados o no darse las circunstancias
climatológicas apropiadas. Somos nosotros
los que asumimos la responsabilidad de nuestros
actos.

Si por el contrario asistimos a cursillos de
diversa índole relacionados con el
montañismo, deberemos hacer caso
de lo que nos digan los instructores,
porque podríamos poner en peligro la
integridad de otros debido a nuestra
inexperiencia.

En el camino del mahamudra podemos ir
por libre y hacer lo que creamos oportuno,
o bien asistir a "cursillos" de diversos niveles
con instructores cualificados.

Si vamos por libre nadie nos va a impedir
que hagamos lo que creamos oportuno.

Si asistimos a "cursillos", vamos a tener
que seguir las reglas de los instructores.

Nadie nos obliga a asistir a cursillos,
así como nadie nos va a impedir que
nos compremos unos crampones
y sin saber usarlos intentemos
ascender a picos elevados.

Inscribirnos en un cursillo
y luego saltarnos las reglas
va a suponer que nos
expulsen y que cuando
queramos inscribirnos
en otro nos resulte difícil,
ya que los instructores
se comunican entre ellos,
ya que forman parte de
un mismo gremio.

Moraleja:
antes de inscribirnos en
un cursillo informémonos
de la cualificación de los instructores y
de los requisitos y reglas que hay
que cumplir y asegurémonos de
que vamos a ser capaces de
cumplirlas, porque luego de
nada nos servirá llorar.



domingo, 2 de enero de 2011

Pico del Infierno: La Temeridad


Cubriendo tu espalda con una fina capa de hielo,
mantienes alejados a los novatos como yo,
con una barrera invisible.

Hace unos meses subí con temor,
y me quedé en el Portell:
fue mi primer ascenso con raquetas.

Hoy he subido tranquilo,
he llegado al Portell y en el
Pic dels Gorgs, me he detenido.

El guardian del umbral ha aparecido,
y ahí he comido, apreciando mis límites:
¡cuánto me queda por aprender!

Hace tan sólo dos días que me puse los pinchos,
y hoy ya quería llegar hasta el mismísimo
corazón del Infierno.

El infierno helado, con todos sus demonios,
hoy los he visto, los he escuchado susurrar:
"sigue, que puedes".

Algun día volveré, cuando sepa andar
por las crestas de hielo y nieve,
y ya no me de miedo resbalar.

De momento conozco el infierno cálido,
tu cara estival, y he visto tu cara abrupta
reflejada en los lagos a tus pies.

Ya no me das miedo, sino respeto.
Hoy he vencido al viejo demonio:
mi propia TEMERIDAD.





jueves, 23 de diciembre de 2010

Mara: La vieja piel



Esta vieja mente es sólo la piel
de la mente innata, siempre fresca.

Con el paso del tiempo se endurece,
se reseca, pero con la práctica
se agrieta, y deja entrever
lo que se oculta debajo.

Esta vieja piel, formada por creencias,
prejuicios, temores y esperanzas.

Esta vieja piel,
llegó el momento
de mudarla.


lunes, 20 de diciembre de 2010

Seguridad: Piolet

Hoy me duelen unos cuantos músculos de los brazos
y de la parte superior del tronco.

Ayer estuve practicando técnicas de autodetención
con el piolet durante más de dos horas, por si
más adelante sufro un resbalón.

De cara, de espaldas, cabeza arriba, cabeza abajo,
con la mano derecha, con la izquierda.

La verdad es que al principio tienes que pensar
lo que vas a hacer, pero cuando llevas un rato
practicando, los movimientos surgen automáticamente.

No son movimientos espontáneos, y por eso deben
repetirse hasta que se interiorizan por si en un
momento dado se da un resbalón o la nieve helada
cede y se produce una caida inesperada.

La clave del exito consiste en clavar el piolet
lo más rápidamente posible porque cuanto
más tiempo tardamos, la velocidad va aumentando
y la probabilidad de poder autodetenernos disminuye.

La práctica sin mochila ni crampones en una
pendiente de inclinación moderada es relativamente
fácil, pero me gustaría probarlo en una pendiente
más inclinada, asegurado con una cuerda y
un monitor que lo supervise, llevando la
mochila, para que las condiciones sean
lo más realistas posibles.

Después de practicar las técnicas de autodetención,
me puse los crampones y subí al coll de la Marrana
pero por una canal cercana con un grado de
inclinación mayor que el sendero por el
que se sube habitualmente y en el
que estuve practicando cramponaje
la semana pasada.

Subir es relativamente sencillo, ya que
los crampones tienen mucho agarre,
pero una vez arriba se ve la inclinación
y bajar ya no parece tan fácil. Es por ello
que bajé por el mismo sitio que estuve
practicando la semana pasada, y ya
me pareció cosa de niños.

Luego había un riachuelo helado y pude
experimentar el andar sobre hielo, y ahí
ya no me sentí tan cómodo, ya que la mente
tiene la sensación de que vas a resbalar.
Supongo que la próxima vez ya estará un
poco más habituada y no tendrá la sensación
de inseguridad.

Un nuevo paso de cara a la temporada invernal.





domingo, 12 de diciembre de 2010

La nieve: Crampones

Hoy he dado mis primeros pasos con crampones.

Aprovechando las nevadas de hace poco más de
una semana, me he desplazado a Ulldeter, en
el pirineo, con la intención de practicar la progresión
con crampones y el uso del piolet.

No había subido antes porque el tiempo no ha
acompañado, pero sabía que en el coll de la
Marrana, un collado que se encuentra entre
el Gra de Fajol Gran(2712m) y el Bastiments (2883m),
encontraría nieve, ya que está a 2529m y en una
cara norte, y tiene una pendiente de unos 35º,
perfecta para principiantes como yo.

Parece que fue ayer cuando en el Matagalls (1700m), en el
macizo del Montseny, me encontré con un montañero que
me dio la idea de ir al Pirineo, empezando por
el Bastiments. El me hablaba de crampones,
de montañas de casi tres mil metros, de salir a
las cinco de la mañana, y eso que hace un año y medio
me parecía de otro mundo, hoy se ha convertido en
parte de mi mundo.

De esta zona del Circo de Ulldeter conozco bastante bien
su cara estival, su cara primaveral gracias al uso de las raquetas,
su faceta otoñal con sus fuertes vientos y hoy me ha
abierto las puertas de su cara invernal, ya que
con los crampones podré acceder a las cimas
y descubrir nuevas sensaciones hasta ahora
vetadas para mi.

Hoy me he encontrado con montañeros que al
no llevar crampones se daban la vuelta, otros
que subían dificultosamente sin crampones
arriesgandose a resbalar, ya que la nieve
estaba helada, y tenían que subir por un
pequeño canchal y otros que como yo,
iban provistos de crampones y podían
subir por la pala de nieve helada sin
ninguna dificultad y minimizando el
riesgo de resbalar.

También había otros que subían por corredores
de un grado mayor de inclinación. Es decir,
he podido contemplar montañeros de
diversos grados de experiencia, viendo
reflejado mi propio pasado, presente
y futuro.

Cuando hace cuatro meses compré los crampones
y el piolet con la idea de utilizarlos en la Pica de
Estats y el Aneto, no sabía que antes los llevaría
de paseo al Ventolau, al Monteixo y al Pico de Alba
antes de poder utilizarlos.

Después de leer la teoría sobre su uso, hoy he
pasado casi tres horas subiendo y bajando
por el coll del la Marrana poniendo en
práctica las técnicas que hasta hoy
eran sólo conocimiento intelectual.

La sensación de seguridad es brutal,
convirtiendo en fácil movimientos
que sin estos instrumentos serían
peligrosos y complicados, pudiendo
ascender de forma directa por
palas de nieve de gran inclinación.

Incluso he podido poner en práctica
la técnica de autodetención con el
piolet.

En condiciones de nieve dura, helada,
van de perlas, pero cuando esta está
más blanda, te hundes, y el centro de
gravedad se desplaza más bruscamente.

Primeros pasos balbuceantes como los
de un niño, que sólo ha empezado su
aprendizaje sin fin.

Hoy han trabajado otros músculos,
y esperemos que este incremento
de agarre no se traduzca en un
incremento de apego, sino al contrario,
en una mayor capacidad de autoconocimiento
y libertad que pueda ser puesta al
servicio de los seres sintientes.



lunes, 6 de diciembre de 2010

Saboreando



Dejando a los pensamientos pasar,
suavemente, sin apego,
observando su clara vacuidad.

Vieja experiencia,
siempre fresca,
calma gozosa.

Mirando al que observa atentamente,
y no encontrando a nadie,
sólo la mente viendose a sí misma.

Una pequeña ventana abierta de par en par,
en el espacio infinito,
silencioso.

MENTE,
SOLO
MENTE

domingo, 5 de diciembre de 2010

La cueva: Sólo Mente


De vuelta a la cueva,
de la cual nunca nadie entró ni salió,
para redescubrir un nuevo paisaje,
una mezcla de viejas enseñanzas
con nuevas experiencias.

Curiosas sensaciones,
como cuando uno vuelve de nuevo
a recorrer un viejo sendero
y vive nuevas y frescas experiencias,
porque todo cambia, siempre.

Todo cambia en apariencia,
aunque la esencia sigue siendo la misma,
fresca y vasta presencia espontánea,
no nata.

De vuelta a la cueva,
para recordar que todo viaje,
siempre es un viaje mental,
pese a las apariencias.

La montaña siempre ha sido mente,
al igual que el sendero
y el que aparentemente lo recorre:

SOLO MENTE

jueves, 2 de diciembre de 2010

El Ego: El coleccionista


A mi ego le gusta mucho coleccionar,
ya sea libros, iniciaciones, ascensiones,
objetos, experiencias...

Es impresionante la cantidad de libros
que he llegado a leer, consiguiendo a
veces una buena comprensión intelectual
de los mismos.

En los últimos años, la mayoría de ellos
están relacionados con el budismo, y
en concreto con el sistema mahamudra
y el dzogchen.

Cuando vinieron a parar a mis manos
los consideré verdaderos descubrimientos,
como termas o tesoros escondidos que
me eran revelados.

Y lo sorprendente es que si ahora los
regalara todos, no tendría la impresión
de estar perdiendo nada importante,
nada esencial.

No puedo decir que la lectura de esos
libros no haya influido en mi práctica,
porque probablemente sería falso.

Pero tampoco puedo asegurar que los
resultados de mi práctica hubieran
sido otros si no los hubiera leido.

La verdad es que el mahamudra no
se transmite a través de libros,
y que el sistema mahamudra
es relativamente sencillo de
comprender, pero no tan fácil
de llevar a la práctica.

Alguno de los manuales es muy detallado,
quizás demasiado, mientras que algun
otro es muy conciso y parco.

Comprender las diferentes técnicas de
pacificación mental o de laktong no es
ni mucho menos lo mismo que ser
capaz de llevarlas a la práctica.

Han existido grandes practicantes
prácticamente analfabetos, mientras
que otros fueron grandes eruditos,
y el nivel de su realización fue parecido.

Creo que ya va siendo hora de guardar
la colección de libros de mi ego en el
desvan del subconsciente,
y centrarme en lo básico.

Han tenido su utilidad,
pero ahora se estan convirtiendo
en una carga, en un obstáculo
a la práctica.


jueves, 25 de noviembre de 2010

Montañismo invernal: Serenidad


Esperando que la nieve te cubra ,
para poder degustar tu frio sabor,
tu crudo sabor invernal,
justo al alba.

Nuevas sensaciones,
nuevas experiencias,
profundizando en el silencio,
ahondando en la vacuidad.

Como un niño con zapatos nuevos,
ese soy yo, entusiasmado,
consciente del riesgo,
listo para empezar.

Preparado para descubrir
tu oscura cara norte,
la más peligrosa,
pero tambien la más bella.

SERENIDAD

GOZO

CURIOSIDAD

domingo, 21 de noviembre de 2010

Armonía: El silencio y la montaña



Amo la montaña por el silencio y la paz que me ayuda
a encontrar. No es que la montaña sea silenciosa ni
pacífica per se, pero andar por ella me ayuda a encontrar
ese silencio y esa paz en mi interior.

La montaña tiene sus sonidos, como el
silbar del viento entre las rocas, los truenos
o el sonido tranquilizante del agua de los
rios fluyendo sin prisa pero sin pausa.

A veces, el ruido de la propia
respiración, de las emociones o
de los pensamientos surgiendo en la
mente tapa el sonido
silencioso de la montaña.

Pero simpre existen esos
momentos en que los
sonidos generados por
uno mismo y los sonidos
generados por la montaña
se armonizan, se complementan.

Estos son los momentos de
silencio activo, momentos en los
que podemos gozar plenamente
del montañismo y hallar esa paz
que muchas veces en los valles
de la rutina diaria se nos escapa
sin dejar rastro.

Silencio y paz,
o música y paz:
armonía

Probablemente,el hecho de movernos
a alturas superiores a las que habitualmente
estamos establecidos, con los consiguientes
cambios psicofísicos relacionados con
la baja presión y la falta de oxígeno, ayuda a que
las experiencias de silencio y paz
emerjan.

La belleza de los paisajes solitarios de la
alta montaña ayuda a que con el recto
esfuerzo aparezcan experiencias
que no suelen surgir en otros
parajes.

De hecho, en teoría estas experiencias
pueden surgir en cualquier entorno
y a cualquier altura, ya que surgen de la
propia mente, pero mi experiencia es
que se presentan con más facilidad
en el entorno silencioso de la
alta montaña, donde nos es más
difícil distraernos con ruidos
provenientes de otras fuentes,
como motocicletas, manadas
de transeúntes u otros.

Este silencio es el verdadero
estado de la mente desapegada,
fluyendo libremente.

Silencio, paz, gozo:

ARMONÍA



sábado, 20 de noviembre de 2010

La roca y la montaña


Saboreando el último regalo de la montaña,
oliendo un pequeño fragmento de su piel,
mientras las yemas de los dedos recorren
su áspera superficie sazonada con suaves neveros metálicos.

Durante cientos de años has estado en las alturas,
viendo pasar las nubes, las cabras y los montañeros,
y ahora has bajado al valle,
para contar tu historia
de forma silenciosa,
sin palabras.

Curtida a la intemperie,
siendo azotada por el viento,
la lluvia y las heladas,
disgregandote poco a poco,
ahora por fin encuentras refugio
en la alcoba de un viejo peregrino.

Tu sabor ligeramente metálico
evoca una época pretérita,
antes de que emergieras
desde el cálido corazón de la tierra,
y te irguieras sobre las frias aguas.

Una vez fuiste magma,
soportaste gran presión,
mientras que ahora eres un pequeño
fragmento sólido,
soportando sólo la
presión de la atmósfera.

Cuéntame tu historia;
cuéntame mi historia.


domingo, 14 de noviembre de 2010

Temor: La fuerza del viento



El viento ha sido el gran protagonista en la caminata de hoy.

Una ruta fácil se convierte en una odisea cuando
la fuerza de un viento de 70 Km/h te acompaña
durante una buena parte del trayecto.

En algunos momentos hay que abandonar
el sendero que en condiciones normales
seguimos para que la fuerza del viento
no nos haga tambalear o caer.

En vez de andar por las crestas, hay que
flanquearlas, a refugio del fuerte viento.

El sendero óptimo en condiciones meteorológicas
favorables, deja de serlo y puede convertirse
incluso en peligroso.

Todo se conjuraba para que llegado al
Pic de la Dona, de 2700 m, diese media
vuelta y regresara al coche.

Todos los que habían salido antes volvían
atrás, y los que seguían mis pasos tambien.

Hubo un momento en que el viento era
tan fuerte que casi me levantaba, y
me empujaba hacia atrás, y estuve a un
pelo de ceder.

Pero algo me empujó a seguir,
y después de un rato la fuerza
del viento ya no era tan intensa.

En la montaña hay canales donde
el viento parece fluir a gran velocidad,
como por una autopista.

Luego al llegar a la cumbre del Bastiments,
de 2850 m, apareció de nuevo la gran fuerza.
Pero al encontrarme con otros montañeros
que habían subido por otra ruta me sentí
mas seguro, o al menos, acompañado.

La bajada dura, con el viento sin amainar
hasta casi el final.

A la vuelta tenía dolor de cabeza,
y un gelocatil parece que ha hecho
efecto.

Mañana lo veré más claro.

Estas experiencias curten,
porque te habituan a afrontar
situaciones delicadas,
y convivir con el miedo
sin que te paralice.


lunes, 8 de noviembre de 2010

Práctica genuina: Preliminares


Entre el revoltijo de ideas provenientes de lecturas,
a veces aparecen destellos de experiencias propias,
como pepitas de oro entre el lodo de la criba.

A base de leer, memorizar y analizar el sistema
mahamudra durante años, podemos cometer el
error de pensar que por conocerlo a nivel intelectual
y ser capaces de expresarnos con soltura utilizando
el argot que le es propio, somos expertos.

Sería como si por haber leido muchos libros
de aventuras nos consideraramos unos aventureros.

Ser capaces de definir con gran detalle los diversos
niveles de shiné no implica ni mucho menos que
los hayamos experimentado, ya que la información
se encuentra disponible y al alcance de todos.

Lo que nos convierte en practicantes es precisamente
la PRACTICA, es decir, la aplicación de las diversas
técnicas.


La práctica tiene como FRUTO la EXPERIENCIA,
que siempre es personal e intransferible, y
si estas experiencias se sazonan con el
DESAPEGO, entonces, y sólo entonces,
apareceran los LOGROS.

Mientras la práctica brille por su ausencia,
y el apego lo embadurne todo,
seguiremos dando vueltas en
la rueda de la confusión.

Mejor dar unos pocos pasos con
nuestros propios pies, que engañarnos
pensando que apropiandonos de los
pasos que otros han dado n
os
convierte en grandes caminantes.

Y solemos hacer lo segundo,
pensando que estamos capacitados
para llevar a la práctica enseñanzas
avanzadas cuando en realidad aún
no hemos dado siquiera el primer
paso en la via.


De ahí que en el pasado la mayoría
de las enseñanzas avanzadas se
mantuvieran en secreto y sólo
fueran reveladas a los
PRACTICANTES GENUINOS,
los únicos capaces de
sacar provecho de ellas

llevandolas a la práctica.

Hoy, pese a las apariencias,
si no damos el primer paso,
el de las prácticas PRELIMINARES,
de nada nos va a servir
conocer intelectualmente

miles de prácticas avanzadas.

Seremos tan estúpidos como
un aprendiz de piloto que
se sentara en un sillón y
se creyera que por
poseer un manual de

vuelo y soñar que está volando
en un boeing ya es un gran piloto.

La realidad es que sería mucho
mejor para él que buscara un
instructor cualificado y que
aprendiera a manejar un
ultraligero o un parapente,
para así irse familiarizando

con el elemento aire
y poder poco a poco ir ganando
altura de forma segura,
ganando experiencia,
y siendo capaz de llevar
de paseo a otros
potenciales pilotos.

Pero a todos nos gusta pensar
que ya estamos preparados
para el boeing y que el
ultraligero es poca cosa
para nosotros.

Así nos va.



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