Cubriendo tu espalda con una fina capa de hielo,
mantienes alejados a los novatos como yo,
con una barrera invisible.
Hace unos meses subí con temor,
y me quedé en el Portell:
fue mi primer ascenso con raquetas.
Hoy he subido tranquilo,
he llegado al Portell y en el
Pic dels Gorgs, me he detenido.
El guardian del umbral ha aparecido,
y ahí he comido, apreciando mis límites:
¡cuánto me queda por aprender!
Hace tan sólo dos días que me puse los pinchos,
y hoy ya quería llegar hasta el mismísimo
corazón del Infierno.
El infierno helado, con todos sus demonios,
hoy los he visto, los he escuchado susurrar:
"sigue, que puedes".
Algun día volveré, cuando sepa andar
por las crestas de hielo y nieve,
y ya no me de miedo resbalar.
De momento conozco el infierno cálido,
tu cara estival, y he visto tu cara abrupta
reflejada en los lagos a tus pies.
Ya no me das miedo, sino respeto.
Hoy he vencido al viejo demonio:
mi propia TEMERIDAD.






