Solo, siempre solo, pero siempre encontrando a alguien.
La belleza y espaciosidad del paisaje,
no son otras que la belleza y espaciosidad
de la la mente.
La sensacion de ser dueño de tus pasos,
de todos y cada uno de ellos,
de disfrutar del aire puro de la libertad.
La montaña no es mas que un reflejo
de la mente, que es de todos y de nadie:
dura pero honesta, austera pero generosa.
A veces el sendero es claro,
otras se desdibuja,
pero siempre está ahí para el caminante.
La montaña no perdona los despistes,
y la atencion debe ser plena desde el
primer hasta el ultimo paso.
Andando, siempre andando, sin mirar atras.
Hasta que montaña, montañero y mente son uno.
Solo, pero ahora siempre acompañado por todos.






